Signos de alerta de insolvencia empresarial

Resultado de imagen para insolvencia económicaPor:         Juan Manuel Álvarez Castellón

 

La práctica me ha enseñado durante estos últimos años de ejercicio profesional, los siguientes signos de alarma que denotan que algo anda mal dentro de la empresa y que el empresario afronta una iliquidez no reconocida en público, que le conducirá a una situación grave de insolvencia, controlable si se interviene a tiempo.

NO PAGO DE PRESTACIONES SOCIALES PARA FINANCIAR SU OPERACIÓN: El empresario en aras de conseguir nuevas fuentes de liquidez para obtener capital de trabajo, mira hacia el interior de su nómina y decide contratar al personal operativo de su empresa por prestación de servicios, pero no toma las medidas necesarias del caso para blindarse, y darle a este servicio la forma de un verdadero outsourcing de procesos, en el cual el prestador del servicio tenga plena libertad y autonomía en la forma de ejecutar su labor. Esta práctica es una bomba de tiempo y puede dar lugar a una desbandada de demandas laborales en la cual puede ser solidario el empresario en los casos del artículo 36 del CST.

 

NO PAGO DE LOS APORTES A LA SEGURIDAD SOCIAL Y DE LAS LIQUIDACIONES DE PRESTACIONES SOCIALES DE SU PERSONAL: El empresario empieza a financiarse  con el dinero de la seguridad social de su personal, aportes parafiscales, cesantías y demás  prestaciones sociales, bien sea entrando en mora frente al pago ante las entidades administradoras de los mismos, ó reteniendo el pago de las liquidaciones de prestaciones sociales del personal desvinculado, argumentando problemas administrativos en la contabilidad  o el diligenciamiento de múltiples tramites de paz y salvos que debe conseguir el trabajador.   Esta práctica de financiarse con estos dineros genera investigaciones ante la UGPP y en eventuales demandas por parte del trabajador en caso de presentarse un accidente o una enfermedad grave y éste no poder acceder a los servicios de salud por encontrase el empleador en mora.  Además, el no pago oportuno de prestaciones sociales genera  una sanción moratoria que  termina siendo más costosa que acudir al mercado de los rentistas de capital y solicitarle a un gota a gota un préstamo (conducta que tampoco no es recomendable).

 

NO PAGO DE IMPUESTOS: El empresario   empieza a financiar directamente su operación con los recursos provenientes del no pago de  las retenciones en la fuente que ha descontado como agente retenedor a los que le venden bienes o servicios, y los IVA que ha cobrado a  sus clientes, situación que es muy delicada tomando en consideración que esta práctica a parte de dar apertura a un proceso de cobro persuasivo por parte de la DIAN, el cual termina siempre en un proceso de  jurisdicción coactiva, constituye una conducta penal tipificada como omisión  del agente retenedor, que coloca al administrador en problemas más gravosos tomando en consideración que si no cuenta con una adecuada asesoría en este aspecto penal, puede ir a la cárcel.

 

EL CARRUSEL DE LOS ANTICIPOS: El empresario consigue un nuevo contrato y con los anticipos que recibe, lo que hace es  dedicarse a pagar cuentas pendientes de otro contrato, tapar huecos y acreencias viejas con el fin de suavizar al proveedor y conseguir que este le siga despachando, y para no incumplir con dicho contrato, entra en una cadena interminable de autofinanciación con anticipos recibidos, practica que a todas luces es desordenada y  que lo único que genera es que en algún momento no se consiga el anticipo que financie este carrusel y se entre inmediatamente en una iliquidez.

 

EL MAQUILLAJE A LOS ESTADOS FINANICEROS: El empresario con el fin de consolidar unos estados financieros mas robustos, lo que hace es realizar capitalizaciones mentirosas  ingresando a la empresa bienes de su patrimonio personal con unos precios inflados para poder conseguir mejores prestamos frente a la banca, pero no se preocupa por trabajar en su flujo de caja y termina consiguiendo el préstamo, que mas tarde incumple y los únicos bienes que tenia medianamente blindados como parte de su patrimonio personal, ahora se convierten en prenda general de los acreedores de su negocio.

 

LA BUSQUEDA FRECUENTE DE PRESTAMOS: El empresario empieza a buscar fuentes de financiación de su operación y con el fin de obtener supuestamente  «capital de trabajo», que en realidad es capital para ponerse al día con los acreedores y que le dejen trabajar», comete el grave error de conseguir directamente como persona natural e involucrando a sus amigos y núcleo familiar mas cercano, prestamos de libre consumo con terceros rentistas de capital o directamente con la banca, para ingresarlos a la empresa, sin mirar el flujo de caja y las proyecciones financieras que le permitan cumplir con esas obligaciones adquiridas.

 

LA INVERSION EN LA FALSA APARIENCIA: Si bien es cierto que el modelo consumista en nuestra sociedad esta penetrando cada vez más y en ciudades como Bogotá, Cartagena, Medellín  o Cali ha hecho carrera la frase “como te ven te tratan”, tampoco es menos cierto que si se van a hacer uso de la teoría de la apariencia, esta debe hacerse bajo criterios de proporcionalidad y de relación costo beneficio, pero en algunos casos, el empresario de forma irresponsable hace uso de esta teoría de la apariencia y sin contar con la liquidez suficiente que respalde de su operación, y realizar un adecuado plan de mercadeo y modelo financiero de su negocio, empieza a gastar en una falsa apariencia de solidez bajo el falso pensamiento que esto atraerá clientes, situación que es fácilmente apreciable cuando nos encontramos que se está invirtiendo  muchísimo dinero (sin retorno de esa inversión)  en el arrendamiento de una oficina muy lujosa en un sector exclusivo (la cual mantiene prácticamente vacía con una secretaria sub utilizada y sin personal trabajando en la misma), la compra de bienes muebles más lujosos que operativos adquiridos simplemente bajo el criterio de demostrar una falsa riqueza, y  la utilización de vehículos lujosos y no operacionales a través de renting o leasing  únicamente para guardar las apariencia.

 

 

Con estos signos de alarma quiero llamar la atención de los empresarios que aun no aceptan su situación de  iliquidez anunciada  pues al final termina con unas deudas muy altas  y sin generar lo suficiente para cubrirlas, y esto genera que ya no tenga ni siquiera tiempo para preocuparse por atender  su negocio en debida forma, repensarlo, visitar clientes y abrir nuevos mercados, pues su día a día se convierte en lidiar con acreedores y mirar en donde puede abrir un nuevo cupo de crédito donde un nuevo proveedor con el fin de cumplir sus compromisos.

 

En este orden de ideas, los invitamos a desmontar estas prácticas y en su lugar generar un plan de trabajo tendiente a manejar su situación de pre insolvencia, señalándoles  que las situaciones de insolvencia no son ajenas a ningún empresario, estás por el contrario lo enriquecen profesionalmente y le dan experiencia en el manejo de los negocios, pues de las crisis se han generado grandes oportunidades de negocio, pero el peor error que puede cometer un empresario es creerse rico  con las primeras utilidades importantes que le deja un determinado negocio y no reinvertir las mismas en su empresa o en otros negocios que le generen mas utilidades y recursos para la operación de su empresa, en vez de proyectar lo obtenido en dichas utilidades para adquirir compromisos financieros no productivos y realizar inversiones que no son verdaderamente una inversión, como es el caso de un vehículo costoso no utilitario, una propiedad raíz de recreo sin fines de reventa, o gastos innecesarios y poco productivos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *